Si me seguís por twitter, facebook o instagram sabréis que a finales de agosto estuvimos semana y media de vacaciones por Japón. Esta vez decidimos volar a Kansai y no pisar Tokio para centrarnos en el centro de la isla de Honshu.

Queríamos ver muuuuchas cosas, de hecho tenemos una lista de «pendientes» brutal, pero los días no daban para tanto (además de que en transporte público por esa zona pierdes muuuuuchas horas) y tuvimos que recortar nuestro itinerario bastante, dejándonos muchas cosas «para otra ocasión». Al final, nos quedarnos con Nagoya, Hikone, Takayama, Shirakawago, Kioto, Arashiyama, Amanohashidate, Osaka y Universal Studios Japan y sinceramente los días nos dieron muuuuucho de sí y vimos muchas cosas.

Update: Ya están procesadas todas las fotos del viaje, podéis verlas aquí.

Mini-crónica

En Nagoya fuimos al museo de trenes, al santuario de Atsuta, al templo Osu Kannon, subimos hasta el mirador del rascacielos Midland Square para ver toda la ciudad desde las alturas, paseamos por Sakae, nos maravillamos ante la Mode Gakuen Spiral Tower y las torres gemelas de la JR, nos refugiamos de la lluvia en los pasillos comerciales subterráneos y nos pusimos las botas en Yamachan o en Coco Ichibanya, además de endulzarnos con el mejor meronpan que hemos probado jamás o un típico cream puff de Beard Papa.

En Hikone entramos al castillo, conocimos a Hikonyan, paseamos por los jardines Genkyuen, vimos el santuario Gokoku, paseamos por la zona residencial hasta llegar al lago Biwa, vimos centenares de templos escondidos por las calles de la ciudad y nos pusimos las botas comiendo deliciosa carne de Omi en un restaurante tradicional de la calle del castillo (una calle que intenta imitar cómo eran las calles colindantes al castillo de Hikone durante el periodo de Edo).

En Takayama, a pesar de tan sólo disponer de medio día, paseamos por la ciudad vieja (llena de edificaciones tradicionales, un auténtico viaje en el tiempo), vimos varios templos escondidos, cruzamos el río y sus puentes, completamos el paseo por Higashiyama para ver todos los templos y santuarios al atardecer, probamos los takoyaki de carne de Hida (¿Hida-yaki? :D) y nos pusimos las botas comiendo yakiniku de carne de Hida. Además, dormimos en futon (algo que a Eric le encantó) y reservamos un onsen para poder disfrutar toda la familia junta de la maravilla de los baños termales japoneses.

En Shirakawago paseamos por todo Ogimachi para ver las casas tradicionales de la zona (gassho-zukuri), entramos en una de estas casas familiares, ahora hecha museo (algo que a Eric le pareció toda una aventura), entramos al museo del festival Doburoku, donde nos invitaron a un sake espectacular (típico del festival), paseamos por el santuario Hachiman Jinja, subimos hasta el mirador de Shiroyama para ver el valle desde arriba, comimos un dango espectacular y fuimos los únicos guiris de un restaurante 100% japonés.

En Kioto visitamos el templo Kiyomizudera y el santuario Jishu, paseamos por las callejuelas tradicionales de Ninenzaka y Sannenzaka y las callejuelas cercanas al templo Kodaij, cogimos un autobús para llegar al santuario Kitano Tenmangu al atardecer y pasear por el barrio de geishas cercano, cenamos un rico tonkatsu, vimos el maravilloso templo Chionji y pasamos medio día en Arashiyama, donde paseamos por el bosque de bambú, cruzamos el parque Kamiyama, vimos el templo Tenryu-ji y el santuario Nonomiya, nos tomamos un rico helado de té verde matcha, cruzamos el precioso puente Togetsukyo y cogimos el antiguo tranvía Randen de vuelta a Kioto.

En Amanohashidate subimos en funicular hasta el pequeño parque de atracciones de Amanohashidate View Land, donde Eric se subió en un par de atracciones y vimos una de las vistas de Amanohashidate (la del dragón), vimos el templo Chionji, el farol de piedra Chieno-wa, cruzamos el puente Kaisenkyo y alquilamos unas bicis para cruzar al otro lado de la bahía recorriendo el bosque de pinos de Amanohashidate. Al otro lado, visitamos el santuario Motoise Kono, subimos en funicular hasta el parque Kazamatsu para ver otra de las vistas de Amanohashidate (la del kanji de uno) y volvimos a coger las bicicletas para recorrer el camino de playas y pinos hasta la otra orilla, parando de vez en cuando para disfrutar del paseo. Al dejar la bici, nos fuimos a la playa a jugar con la arena y el mar, compramos cosas para comer en el tren y volvimos tarde a Kioto :)

En Osaka fuimos hasta el Parque de la Expo de Osaka, donde pasamos un montón de horas paseando entre árboles y flores, ¡una maravilla a las afueras de Osaka! Comimos allí, jugamos, nos refrescamos los pies en un riachuelo, vimos la Torre del sol y casas de té del jardín japonés, onsen de pies y cruzamos un camino por encima de los árboles, muy chulo todo. Desde allí nos fuimos a Tennoji para ver a nuestros amigos Ai y familia, Yoko y familia y Fumi. Cenamos okonomiyaki y subimos hasta el mirador del novísimo rascacielos Abeno Harukas, donde disfrutamos de la noche de Osaka. Tomamos una cerveza, vimos a los niños jugar y disfrutamos un montón.

Y finalmente en Universal Studios Japan disfrutamos de lo lindo en la nueva zona de Harry Potter, donde paseamos por Hogsmeade, entramos en Hogwarts, tomamos cerveza de mantequilla, compramos un montón de cosas y flipamos con todo. En el resto del parque, comimos hamburguesas ricas, nos subimos a varias atracciones (los Snoppy voladores, las tazas de Hello Kitty, la de Tiburón, la de Spiderman, la de Regreso al Futuro, una del espacio que no recuerdo…), paseamos por las distintas y disfrutamos un montón, a pesar del cansancio.

Y veis, fueron días muuuuuy intensos en los que Eric aguantó como un jabato y disfrutó muchísimo, cosa que nos hizo disfrutar a nosotros todavía más.

Besos,

Lau

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