Hoy, después de desayunar, hemos ido a hablar con el general manager del hotel. El tío estaba bastante apenado y desconcertado con lo que pasó, así que después de hacernos varias preguntas, nos ha dicho que necesitaba hacer unas llamadas y que hablásemos más tarde.

Una hora más tarde, justo cuando tenía que venir nuestro querido taxista David a buscarnos y llevarnos al Valleé de Mai (también llamado ‘Jardín del Edén’) el manager nos ha dicho que había hablado con el propietario del hotel y que o bien el seguro del hotel o bien el del barco se tendrían que hacer cargo de todo. Le hemos enseñado nuestro arsenal fotográfico destrozado y el tío se ha quedado flipado. Le ha hecho fotos y nos ha comentado que el plan era dejárselo allí para que un perito del seguro pudiera venir a revisarlo e inspeccionarlo… así que vamos a ir más ligeritos a la vuelta, :D
El manager también nos ha ofrecido dejarnos su cámara durante nuestro viaje… y después de pensárnoslo creemos que vamos a aceptar su oferta, así podemos hacer alguna fotillo más durante el viaje sin tener que gastarnos dinero en una cámara nueva. Veremos.
Decidido esto, nos hemos subido al taxi de David bajo una tormenta monumental y nos hemos ido a Valleé de Mai, patrimonio de la humanidad de la UNESCO y también llamado, como hemos dicho antes, Jardín del Edén. Es uno de los dos únicos sitios en el mundo (el otro está en la isla Curieuse) donde puedes ver las raras plantas de coco de mer crecer en su ambiente natural… ¿Y qué es el coco de mer, os preguntaréis? Pues es uno de los símbolos del país (nos lo han sellado hasta en el pasaporte) y algo de lo que están muy orgullosos, también por la forma «erógena» que tiene, y es que es un coco cuyo interior se parece muy muy mucho a los muslos y pubis de una mujer… mirad, sino:
Valle de Mai iphone-1

Valle de Mai iphone-2
Así que hemos dado un paseo de hora y cuarto por el valle, leyendo los carteles informativos y aprendiendo un poco más sobre la flora y la fauna de las Seychelles. Especialmente nos ha gustado aprender sobre las distintas variedades de palmeras que hay aquí…
Aquí podéis ver el árbol hembra del coco de mer:
Valle de Mai iphone-6
Y también ver las espinas que un tipo de palmera tiene en su tallo más bajo, para protegerse de las tortugas gigantes:
Valle de Mai iphone-8
Hemos hecho un poco el chorra… (aquí tenéis a Lau emulando a Gandalf el Gris de El Señor de los Anillos diciendo «No puedes pasar»):
Valle de Mai iphone-5
Y a Laura de nuevo colándose en la foto:
Valle de Mai iphone-3
Nos hemos resguardado de la increíble tormenta que caía bajo inmensas hojas de palmera (mirad a Luis y mirad la hoja y veréis que las hojas eran enoooooormes):
Valle de Mai iphone-4
Las vistas del Valleé de Mai son espectaculares:
Valle de Mai iphone-7
Y hay varios caminos que te llevan por todo el valle, con riachuelos aquí y allá:
Valle de Mai iphone-9

Ha sido espectacular estar en Valleé de Mai bajo una tormenta tropical, sinceramente… creemos que le ha dado un toque especial a la visita. Todo brillaba más, el verde era más verde… precioso, uno de los paseos más bonitos que hemos hecho en mucho tiempo.

Después del laaaaargo paseo queríamos ir a la playa, pero el tiempo estaba tan revuelto que hemos decidido volver al hotel, comer algo y echarnos una siestecilla. Y después, nos hemos puesto el bañador, hemos cogido la botella de champán que los del hotel nos regalaron ayer, las copas y.. ¡al yacuzzi! Y allí hemos visto anochecer, bañándonos en el yacuzzi a ratos, sentados al borde del yacuzzi disfrutando de la vista panorámica de 300º, observando los pájaros y murciélagos sobrevolar los cielos, viendo los barcos ir y venir, las luces de los puertos comenzar a iluminarse… ha sido precioso.

Y poco más. Al bajar del yacuzzi, hemos vuelto a la habitación, nos hemos duchado y arreglado para la cena y hemos ido al restaurante a cenar. Hoy había menú auténticamente criollo y… ¡nos ha encantando! Hemos comido taaaaaaan bien.. (pero quizá demasiado, jajajajajaa).

Ahora a hacer maletas, que mañana dejamos la isla de Praslin para coger un ferry e irnos a la pequeña isla de La Digue… ¡a ver qué tal!

Besotes,
L&L

Share