Ayer fue mi cumpleaños. Tenía ganas de celebrarlo la verdad, ya que 28 años no se cumplen todos los días (todos los años sí, que yo ya llevo 6 cumpliendo 28 :D :D :D), pero fue un día más bien normalucho tirando a basurilla, jajajajajaaja. Pero no lo digo en plan dramático, ¿eh? Me lo tomo con humor, ¡qué remedio!

Una de las muchas felicitaciones «visuales» que recibí ayer, jajajajaja <3

Y es que el miércoles me sacaron una muela del juicio y aunque realmente no me puedo quejar de dolor, porque es bastante soportable (y más con un buen combo de ibuprofenos), sí es molesto, especialmente por la mañana y sobre todo por la noche. Total, que estaba ayer recuperándome de la (falta de) muela y tenía la intención de quedarme en casa y trabajar desde ahí peeeeeeeeeeeeero la empresa tenía otros planes para mí y me obligaron a venir. ¿Para qué? Pues para darme ya todos los papeles del despido y las cláusulas de la indemnización. Y se me quedó un sabor tan agridulce… Y no puedo ni quiero contar mucho aquí, en todo caso a quien le interese por privado, pero vamos, que han sido 5 años y me han decepcionado un poco al final. Aunque después del horror del último año, supongo que es la guinda «perfecta» al pastel que teníamos aquí montado. En fin…

Ramo de rosas que me regaló Luis

Así que la mañana la pasé entre el dolor de muela, el sueño y la reunión con RRHH a la que mi jefe ni siquiera se dignó a acudir, aunque no sé qué es mejor, la verdad. Total, para lo que ha hecho desde que llegó a la empresa… En fin, que si la semana pasada pusimos punto final al proyecto en el que habíamos estado trabajando durante 4 años, ayer vi más cerca el momento en que ponga punto final a mi andadura por esta empresa en la que he trabajado casi 5 años. Es duro pensar que te quedas sin trabajo (y más con esa indemnización y viendo cómo está el patio ahí fuera…) pero también me ilusiona. Tengo ganas de meterle caña al máster y darme tiempo para pensar qué quiero hacer a partir de ahora.

No hay mal que por bien no venga.

Por la tarde mi día mejoró, jugamos mucho con Eric y sus millones de coches y trenes y legos, recibí un ramo de rosas preciosas de Luis, muchas felicitaciones por teléfono, twitter, facebook y email, y cuando Eric se fue a dormir pedimos sushi para cenar. Se me antojaba la cena ideal para mi cumple y pensé que sería fácil de comer con la (falta de) muela dando un poco por saco pero… ¡qué equivocada estaba! Jajajajaja, comer sushi cuando te duele la (falta de ) muela es un agobiooooooo porque tienes que partir las piezas en cachos pequeñitos y te pierdes la experiencia de disfrutar del sabor completo (de todos los ingredientes mezclados) de cada pieza, pero bueno, disfrutarlo lo disfruté (eso sí, acabé de cenar como media hora más tarde que Luis, jajajajajaja).

Sushi para cenar, ¡ñam!

Copichuela(s) de vinito, ibuprofenos a saco, cuatro risas en twitter y a dormir, que estaba KO.

Tengo ganas de que pase rápido este último mes y darle la bienvenida a un nuevo año y a todos los cambios que tengo por delante. Muchas ganas. Va a ser un año mejor. Tiene que serlo.

Tiene que serlo.

Lau

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