Lost in Translation XII – Hakone y Tokio

Martes 21 de agosto

Hoy es el día planeado para ir a Hakone, una región muy pintoresca cercana a Tokio, desde donde en los días claros se puede divisar el monte Fuji. Nosotros sabemos que no tendremos suerte, pues en verano es casi imposible, pero de todas formas queríamos ir porque nos parecía que merecía la pena, ya que está todo rodeado de montañas, naturaleza, y espectaculares vistas.

Por ello, a las nueve de la mañana cogemos el llamado Romance Car, de la empresa privada de trenes Odakyu, un tren semidirecto que es muy popular en Japón para ir a Hakone y que además sale desde Shinjuku, justo donde estamos alojados. El tren primero nos lleva a un pueblo llamado Gora. Y allí comienza la verdadera excursión, de la que no éramos plenamente conscientes y que básicamente nos amargó el día: comenzamos cogiendo un trenecito de cremallera de juguete, casi, ascendiendo por una montaña, y que iba subiendo haciendo zigzags, con lo que a veces el primer vagón se convertía en el último, y luego volvía a ser el primero. Luego, cogemos un funicular para seguir subiendo y después un teleférico hasta el monte Sôn-san (monte de unos 1.153m de altitud, ahí es nada, ^_^).Aquí tenéis una foto del tren de cremallera:

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Y las vistas desde el teleférico:

Teleférico

Bajamos del teleférico para coger otro teleférico y descender hasta el lago Ashino-ko. Y no, allí no acaba la cosa, porque hay que subir a un barco, que pasamos a llamar ‘barco pirata de playmobil’ (es decir, para ser en el mundo real es hortera hasta la muerte) y que nos deja en el pueblucho de Moto-Hakone tras un recorrido por el lago y ver mucho monte muy bonito cubierto de árboles y un torii del estilo del de Miyajima, sobre el agua, pero más pequeñito y cutre. Y en cuanto a Moto-Hakone sí, decimos pueblucho, porque son cuatro restaurantes, tres casas y una tienda de regalos, nada más.

Os dejamos con esta impagable foto del barco pirata de Playmobil, ^_^:

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Aquí tenéis a Luis en el barco pirata de Playmobil:

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Y una foto más de las vistas desde el barco al cruzar el lago:

Lago

Con la tontería, se nos ha hecho bastante tarde y ya hay hambre, por lo que decidimos entrar en uno de los restaurantes que hay por la zona, uno de estilo muy sesentero, y tomarnos un delicioso katsukare (carne empanada con curry japonés) con una buena cervecita y comentar el ‘viaje’. La verdad es que la zona es muy bonita, pero no es un buen viaje de un sólo día: Hakone merece pasar un par de días o tres, para poder hacer algo de montañismo, perderse en los baños termales y disfrutar de la naturaleza. Por desgracia, nosotros no tenemos esa oportunidad, así que algo decepcionados cogemos el autobús de vuelta a la estación donde cogemos un tren de vuelta a Tokio. ¡Qué paliza para casi nada!

Al llegar al hotel, llamamos a Cris, una catalana casada con un japonés que vive en Yokohama y a la que vamos a ver al día siguiente, y seguidamente decidimos ir de compras, por lo que nos acercamos a una de las librerías más conocidas de Japón, Kinokuniya, justo enfrente de nuestro hotel en Shinjuku, donde compramos unos cuantos libros. También vamos a una tienda electrónica llamada Big Camera, donde pululamos un rato viendo todo tipo de cámaras, cacharros y gadgets.

Justo cerca, vemos un menú de un izakaya que parece interesante, así que para allá que nos vamos. Hay que subir en ascensor y cuando llegamos, ¡sorpresa! Es un bar muy moderno, pero con un toque tradicional: tenemos que quitarnos los zapatos al entrar pero el bar está hecho completamente de cubículos privados, en los que el menú está en una especie de pantalla-ordenador táctil desde la cual también se pide… ¡qué modernidad! Pero mola, así que miramos y remiramos el menú, aprendemos a pedir nosotros solitos (y eso que todo está en japonés, pero somos unos cracks) y… ¡nos ponemos las botas!Mirad, mirad:

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Y cómo no, después de la opípara cena, y también a través del cacharrito táctil, Luis se pide un cóctel a base de Calpis, su bebida japonesa favorita. Tras la cenita, nos volvemos al hotel, que aunque mucho mucho no hemos visto, ya que todo el tiempo lo hemos pasado en transportes de uno u otro tipo, estamos cansados de tanto trayecto, siempre abarrotadísimo.

Próximo capítulo: Yokohama

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