Seguimos con el tema de la gripe A, para concluir la historieta del verano, ya :)

El lunes me pasé toda la mañana, cada media hora, llamando a mi centro de salud ya que ellos no se habían dignado a llamarme. Y toda la mañana comunicando. Es decir, imposible hablar con ellos porque supuestamente estaban muy ocupados. Al final, a las 16 horas conseguí que me cogieran el teléfono. Le expliqué a la chica que estaba esperando desde el sábado los resultados de mi test de gripe A y que no me había llamado nadie (nivel de indignación en voz alto, ^_^). La chica me contestó que de eso se encargaba el turno de mañana y que en el turno de tarde no sabían nada y que volviera a llamar por la mañana al día siguiente. Allí, el nivel de indignación en voz subió un poquito bastante, porque estaba harta y básicamente le exigí que el martes me llamara mi doctora o «habría consecuencias» (si es que cuando me pongo amenazante y seria resulto hasta creíble).

Y qué casualidad, el martes a primera hora me llamó mi doctora con la excusa de que «habían estado llamando durante todo el lunes al centro de epidemiología y no tenían todavía los resultados». Ya… y qué casualidad que justamente los enviaran el lunes por la tarde después de mi arranque de bordería y amenazas. En fin, no quise darle más vueltas, me reí un poco irónicamente y cuando la doctora me dijo que los resultados eran negativos y que podría estar tranquila le solté que suerte que eran negativos, porque si me llego a quedar en casa esperando los resultados con la mascarilla puesta… :))))

Así que ya veis. El primer tratamiento fue realmente bueno, pero luego ha ido de mal en peor. Una pena. Se les llena la boca luego en las noticias, qué bien lo hacemos, qué bien preparados que estamos… y luego te pasa esto y te planteas muchas cosas. Sois muchos los que me asegurábais (en parte creo para ‘tranquilizarme’) que si los resultados hubieran dado positivos ya me habrían llamado el sábado. Yo, sinceramente, a día de hoy, lo dudo. Y es una pena.

Besotes
Lau

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