Esta vez tengo una razón de peso por haber tenido el blog desactualizado tantos días: he estado ingresada durante una semana en el hospital. Sí, fui a urgencias pensando que me darían un chute de algo y me mandarían para casa y se me quedaron 6 noches. Telita.

Después de dos visitas al médico de la Seguridad Social (el primero no me hizo caso ni me dio tratamiento; el segundo me visitó pero sin pruebas tampoco acertó demasiado), el miércoles 15 me fui a urgencias porque ya no podía más: dolor intensísimo de riñones, náuseas, vómitos, fiebres, tiritonas y escalofríos. En fin, hecha un desastre estaba. Ahí me hicieron analíticas de orina y sangre y una radiografía para finalmente decirme que «estaba muy malita»: tenía los leucocitos disparados a 30mil (cuando el máximo es 10mil) y una infección aguda de riñones. Total, me ingresaron. Y yo pensé que me ingresaban por una noche, por darme un hartón de antibióticos y ponerme buena… ¡pero 6 noches estuve allí! Analíticas todos los días, radiografías, ecografías, cambio de vía de un brazo al otro (ahora parezco una yonkie, con todos los brazos pinchados)… en fin, un rollo. Se ve que fue grave la cosa…

Lo peor fue no ver a Eric. Lo echaba tanto de menos que no se puede describir con palabras. Al final, el domingo, harta de esperar, vino a verme y me animó muchísimo. Qué ganas tenía de verle, abrazarle, darle besos, madre mía… aunque cuando se fue lo pasé peor porque recuerdo que se me quedé mirando con una carita como diciendo «¿y tú no te vienes?». Buf, lo peor. Ni dolores, ni vías, ni mareos ni nada puede compararse al dolor de echar de menos al bichito. Nunca habíamos estado tantos días separados. :(

En fin, ahora ya estoy en casa recuperándome. Voy más lenta de lo que pensaba (el antibiótico es lo que tiene), pero bueno, poco a poco. Y al menos ya estoy en casa (comodidad) con mi bichito. Y mi madre ha estado aquí todos estos días y ha sido una ayuda increíble, así que recuperándome ando :)

Besos,
Lau

p.d. Y me he olvidado de alguien que ha estado a mi lado en todo momento… y no debería haberme olvidado, lo siento Luis. A veces tomamos el amor por sentado y es lo peor que nos puede pasar, así que desde aquí le mando un beso enorme a Luis que me ayudó haciéndome compañía y aguantándome (que no es poco) en el hospital. Sin él desde luego no hubiese aguantado. Te quiero, vida, gracias por estar ahí.

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