Cada parque es un mundo, de esto ya me voy dando cuenta. No sólo por el nivel y calidad de los columpios, toboganes y zonas con sombra, sino también por los grupos de mamás, papás, abuelos, abuelas, canguros y niñeras que ahí se agrupan. Y en ésas estoy, buscando mi parque.

El parque que está en el Parque de Atenas me gusta porque tiene mucha sombra, algo que cuando hace calor se agradece y el ambiente es “internacional” (hay una mamá italiana, unos padres franceses, otros de habla inglesa, otra que no sé de dónde es…), aunque quizá algo cerrado, probablemente porque es algo pequeño y allí o te conoces o… te conoces.

Después está el parque cerca de casa, que está justo detrás de un cole y… ¡es la muerte! Si vas justo antes de que salgan los críos del cole, estupendo; si no, buf, paciencia. Hay mucha moto de juguete y mucho niño corriendo y con pelotas (y eso, cuando vas con un peque que todavía va un poco así-así andando, pueeees….). Además, muchas veces hemos tenido que hacer cola para los columpios, cosa que Eric lleva fatal, jajajajaja.

Luego está el parque de los fines de semana, que está en plena cuesta de la calle Segovia. Sólo vamos los fines de semana, cuando bajamos andando del centro. Si no, imposible ir allí… ¡demasiada cuesta :)! En finde se está tranquilo y la gente es muy agradable, aunque tampoco puedo opinar mucho, porque hemos ido poco.

Y finalmente está el parque que está al lado de la guarde. Es enorme, una plaza circular con bancos alrededor y está muy bien, aunque hay muy poquitas sombras en la zona de juegos (en la zona de los bancos, donde se sientan los mayores sí). Últimamente me ha dado por ir allí (básicamente porque he estado más falta de energía con un catarro y psicológicamente me era más fácil salir de la guarde, ir al parque y pensar que después nos íbamos a casa ya… ya lo sé, una chorrada ^_^) y además es divertido porque hay más niños de la guarde de Eric y claro, los mayores le dicen “Hola Eric” y él les sonríe… se ve que se conocen de la guarde, jajajajaja. En este parque, además, hay grupitos, pero no parece tan ‘cerrado’ como el del parque de Atenas (¿quizá porque es más grande?). Hablas con unos, con otros y todos parecen más pendientes de sus peques, aunque haya grupos aquí y allá.

La verdad es que llevo mejor lo de ir al parque, supongo que he aceptado ciertas cosas, aprendido otras y estoy intentando encontrar ‘mi sitio’… y ahora que Eric está a punto de soltarse a andar solo, me hace especial ilusión ir y verle ir de aquí para allá, buscándose la vida para subir y bajar escalones, toboganes y lo que haga falta. Lo cierto es que no me extraña que a las 20h este KO, madre mía lo que se llega a mover ese pequeñajo. Jugando tranquilamente sentadito en la zona de arena dura menos de 3 minutos cronometrados. Os lo juro, es para verle. No para. Así que nada, aunque mis primeras sensaciones fueran negativas y no me guste del todo, es en el parque donde más disfruta y donde más puede ‘cansarse’ y experimentar, así que… ¡a encontrar el mejor parque para los dos se ha dicho!

Seguiremos probando parques. Stay tunned.

Lau

 

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