Pues sí, me cuesta reconocerlo, pero estoy (estamos, vaya) viendo Gran Hermano…

Es una de las pocas pegas que tiene la vida en pareja… Antes, yo no sabía ni quiénes eran los protagonistas de estas cosas raras que hoy en día nos ponen en televisión… No tenía ni idea de los insultos que se decían unos a otros, ni tampoco tenía idea de casi nada relacionado con el corazón…

Pero ahora… Ahora me lo sé todo! Casi tendría que alegrarme de que el próximo lunes comienzo la jornada de trabajo normal, ya que todos esos programas de cotilleo que suelen poner después de comer, me los voy a tener que perder…

Eso sí, Gran Hermano, al menos los jueves por la noche, seguirá estando ahí… ¿Lo seguiré viendo? Se admiten apuestas… ^_^

Luis

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